Solamente quien vive hace mucho tiempo o desde siempre en Paraguay, comprende lo que se pasa en la mente de los miles de fanáticos que estuvieron en Rakiura el Martes 16 de Marzo pasado.

Es difícil ser rockero en Paraguay.  Si uno es “débil”, la mente se le contamina muy fácil con todos los temas “del momento” publicitadas en todas las radios habidas y por haber, sin hablar de un género musical en específico, sino más bien haciendo hincapié a como la gente escucha lo que el SISTEMA (no se como llamarlo de otra manera) le impone hasta el hartazgo. Obviamente el ROCK no está dentro de ese sistema.

Talvez el hecho de que cada uno puede hacerse de su propio material según su gusto, sin seguir ninguna tendencia (o haciéndolo poco) haga que los Rockeros seamos los más apasionados, y que nuestra música jamás sea una simple MODA, o una hueca tendencia veraniega.

Es difícil ser rockero en Paraguay. Viendo que todas nuestras bandas favoritas pasan en nuestras narices y nunca se quedan en nuestro suelo a regalarnos algún acorde…Bs Aires, Sao Paulo, Santiago, Porto Alegre, Rio de Janeiro, Lima etc…y Asunción?? Bueno, el consuelo más bien es que Bs. Aires o Sao Paulo “no están tan lejos”.

Aún no se como se dio lo de Franz Ferdinand, si los interesados en venir fueron ellos, o hay gente aqui que pensó en ellos e hicieron lo posible para que vinieran. El hecho que pasa por alto a la gente que no está en este ámbito es que la banda escocesa  Franz Ferdinand está en el auge de su carrera, es conocida y reconocida por donde pasa. No son ningún “Juan Pérez” de la música como algunos ignorantes quisieron sugerir, sino todo lo contrario.  No hacía falta conocerse los 3 discos de FF para ir al concierto, más bien solo saber que es una banda de 1º mundo, musicalmente hablando, y que en Asunción esto no se ve casi nunca (lastimosamente).

FF nos regaló aparte de su música, su carisma como banda, un show imperdible que no necesitó de ningún despliegue escenográfico de otro mundo para el show, sino más bien, ellos 4 tocando fueron el show, e interactuaron con el público, el que le respondió en todo momento.  Personalmente, superaron todas las expectativas que tenía…Estos Británicos son otra cosa…

Creo que tanto la gente – como 8 mil personas, o más – ,  como los FF,  salieron satisfechos con la noche que se dio, parecían contentos con lo que hicieron, y con lo que la gente les retribuyó. La gente, en realidad salio eufórica. El concierto fue uno de los mejores en MUCHO tiempo. La noche  fue PERFECTA.

Ahora solo queda por ver si se les abre los ojos a otras bandas de ese nivel, para que pongan a Asunción en su ruta, y la mente a los empresarios locales para que se den cuenta de que los ROCKEROS existimos y en MASA, no importa si es un Martes, a mitad de mes y en un lugar poco accesible.

.. por cierto… Franz Ferdinand…. GRACIAS!! y HASTA LA PRÓXIMA!


Aunque ésta es una historia de fantasía, no se si sería algo muy lejano… eso ya depende de cada uno

Creo que vale la pena la “reflexión”….

El virus de la reflexión

terere


por Guido Pereira

En una ronda de tereré, disfrutando momentos de ocio con mi amigo de siempre, José, me propuse tocar un tema un tanto distinto a los que normalmente son abordados en este tipo de reuniones…un tema “argel” para algunos, un tema que “te pone nervioso” para otros; en fin, un tema indeseado para la mayoría, que somos los jóvenes, ya que son normalmente los “viejos” quienes hablan de esto. Me refiero a la política, y a todo lo que lo circunda, al menos en nuestro día a día: la corrupción, el abuso de poder, la desidia, la irresponsabilidad y el pisoteo de nuestros derechos, entre otras.

-                     ¿Qué te parece nuestra actual realidad, como país?- le lanzo una pregunta a mi amigo, sin preámbulos.

-                     ¡¿Qué?! – responde José, sorprendido y algo incrédulo sobre lo que le acababa de preguntar. – No me gusta hablar de eso – continuó.

-                     ¿Por qué? – indagué. – Ya no somos niños, ambos trabajamos, y mucho no tardará en que cada uno forme su propia familia. Debemos saber que hace la gente que nos gobierna y discutir sobre eso – añadí.

-                     Y si…tienes razón, no quisiera que saquen de la boca de un hijo mío para comprarse sus “4×4” – dice José, serio, con cierta ira, y ya metido en la conversación.

-                     Y es justamente lo que está sucediendo hoy en día…- le respondo y continúo:

-                     Si ni siquiera queremos hablar del tema ¡qué mucho nos falta para actuar y hacer algo por este país, por esta pobre gente! – lo digo con elocuencia.  José asiente moviendo la cabeza, con la mirada perdida y el rostro apesadumbrado.

-                     No queda otra amigo, debemos aceptar nuestra realidad y luchar contra ella, en todos los ámbitos – concluyo, pausadamente, mientras le sebo un mate.

José agregó: – Ojalá que en otras rondas de tereré como ésta, hablen de lo mismo y entre todos, aunque sea poco a poco, talvez podamos hacer algo para sacar esto adelante….. Gente como nosotros, como vos y yo, es la que está robando allá arriba…no hay que perder la moral, no hay que perder la razón, no hay que perder el corazón y la conciencia – complementó.

Le sonrío y le digo: – ¡Esta, mi amigo, como pocas, es una ronda de tereré productiva! –

…Mientras tanto en el Congreso, nuestras “sacrificadas” autoridades (también con sus equipos de tereré) discutían un nuevo y “necesario” aumento de sueldo…¡¡para ellos mismos!!

José era una persona algo introvertida; siempre chistosa y humorista, características que escondían en parte su timidez. No era precisamente la persona impulsiva que tomaría una decisión “revolucionaria”. Sí podría tener buenas ideas ya que era inteligente, pero era lo suficientemente pasivo para que esas ideas las llevara el viento.

Yo, que soy una persona reflexiva y pensativa veía eso y lo analizaba en mi amigo, mientras se me ocurría una idea sobre lo que acabábamos de hacer, lo que acabábamos de conversar. Lo miré a José, quien estaba callado, contemplando el vacío, y pensé, con una sonrisa: “Lo hice reflexionar”. ¿Por qué no hacerlo con otras personas? ¿Por qué no extender estos pensamientos para que lleguen a quienes no los tienen? ¿¡¡Por qué no ayudar a las personas a que aprendan a pensar!!??

La idea era tener conversaciones similares en todas las reuniones, en nuestros entornos directos: amigos, compañeros de trabajo, facultad, gente conocida, y hasta familiares.

Mientras pensaba y crecía la idea le comento a José: – ¿No te parece que nosotros los paraguayos somos expertos en quejarnos y maldecir a las autoridades?… Hacer eso siempre estuvo “de moda”, pero a la hora de poner manos a la obra, son muy pocos los que ponen voluntad – aduje.

- Es más – continué, – Mucha gente no sabe lo que pasa “allá arriba”, no tiene ni idea, y se queja por quejarse, solo porque escucha que los demás también lo hacen. Y ante la primera posibilidad están haciendo “hurras” al mismo personaje de quien a veces hasta sin saber se estaban quejando”- completé.

- Son ignorantes – agrega José. – Mucho de todo lo que está ocurriendo es también culpa nuestra, porque tenemos poder para cambiar las cosas, aunque sea a largo plazo, y no hacemos nada. Hay gente muy pobre que no tiene acceso a la información, pero hay gente que si lo tiene, pero parece que viven en una burbuja o se preocupan más por cosas sin importancia – me decía.

- Nuestra cultura actual todavía sigue contaminada por vicios de la dictadura, entre otras cosas. Aparte es muy fácil para los de arriba “comprar” el pensamiento y el voto de muchas personas con un 50 mil o un 100 mil, y así ellos ya están contentos, más que contentos….es lamentable – comenté.

El padre de José,  el Dr. Caballero era un hombre respetado, aparte un ex–militante de un partido político importante de oposición. Era un hombre serio, recio y con una visión interesante de la realidad, con las ideas claras y bien fundamentadas. Lo conocía y sabía que era honesto e inteligente. Se me ocurrió que conversar con él podría ser útil para la idea que había surgido.

Pensé en comentar a José lo que tenía en mente, pero no sin antes pensar que su relación con su padre, no era de las mejores entre un padre y un hijo. El Dr. Caballero era un buen padre, nunca dejó que nada falte a sus hijos, pero también tenía un carácter muy fuerte, “especial” como dirían sus hijos, cosa que fue alejándolos a ellos de tener conversaciones amenas, fluidas, y sin miedos con él. Las conversaciones que se daban eran más “informativas” que otra cosa. Por este motivo no le pedí a José su opinión sobre hablar con su padre de este tema. José lo apreciaba, pero tenía un poco de recelo de tener conversaciones con él.

Tuve una charla más tarde con mi pareja, Luciana, quien escuchó atentamente todo lo que le explicaba con afán. Aunque talvez la idea no era revolucionaria de tal forma a cambiar algo de la noche al día, los probables resultados de la misma ya nos inspiraban entusiasmo. Luciana, mi novia de no hace tanto tiempo, pero con más tiempo en mi mente que cualquier otra, era una chica muy dedicada en todo sentido: a su trabajo, a su familia, a su hogar, y felizmente también, a su novio. Era una chica bella, sencilla, muy inteligente pero que no dejaba fluir esa inteligencia o no la exploraba y/o explotaba de manera que fuera aprovechada por otras personas o mejor aún, por ella misma, a un nivel que ella no conocía. Su timidez, su fragilidad y su extrema dependencia de sus seres queridos eran factores que no la dejaban avanzar a niveles de vida y espíritu desconocidos por ella. Ella, como buena pareja que es, me apoyaría en cualquier emprendimiento que se me ocurriera.

Cadenas de mail, mensajes te texto por celular (muy en boga entre los jóvenes), pintatas, algún pasacalle aquí y allá… todos con mensajes cortos, sutiles y dispuestos a hacer reaccionar y reflexionar a las personas sobre nuestra realidad. Todo eso sin olvidar el “cara a cara” con los amigos y conocidos. La idea no era imponer una manera de pensar, más bien era inducir al hábito de hacerlo más a menudo y para cosas que realmente valen la pena. Todo debería ser planeado y planteado de forma a que llegue a la gente, en sus distintos niveles de intelecto.

Como todo proyecto nuevo, y con grandes aspiraciones, el entusiasmo no dejó de ceder un poco de lugar a un miedo por no conseguir las metas o a una frustración debida a la indiferencia de la gente. Eso también debería ser previsto. Tendríamos que estar muy bien informados sobre todo lo que rodea nuestra vida diaria.

Los diarios, las revistas, las entrevistas y crónicas en la televisión deberían ser en lo máximo absorbidos. ¡Pero no tanto! Nuestra idea no era enseñar a la gente, sino hacerlas aprender por sí solas a tener sus propios puntos de vista,  y hacerlos profundizar en los mismos, para que nosotros mismos aprendamos de lo que cada uno nos diga, como una especie de retroalimentación.

Luciana, José y yo teníamos amigos en común pero también cada uno tenía sus grupos de amigos distintos. Cada uno se encargaría de tener conversaciones “reflexivas” con cuestionamientos hacia lo que nos toca vivir, con sus respectivas amistades y/o gente conocida.

José, quien era bastante hábil con los diseños por computadora se encargó de hacerlos de manera a que lleguen a la gente joven, quienes eran nuestro blanco principal. Yo me encargué de recopilar noticias y artículos para estudiarlos y repartirlos, y a editarlos de manera a que sean más didácticos de cierta forma, talvez hasta más “popular” en algunos casos, ya que la gente es frecuentemente reacia a leer el español formal, y menos aún con tecnicismos. El Dr. Caballero se puso muy contento en conocer nuestra iniciativa, nos felicitó por ella y se puso a nuestra disposición para cualquier consulta o ayuda que nos pueda prestar.

La misión no era fácil de lograr, pero a su vez nuestro plazo era totalmente indefinido o hasta inexistente, ya que siempre habría gente nueva a quien llegar, y siempre habría cosas nuevas que aprender, tanto para los demás como para nosotros mismos. Lo hacíamos sin presión y con entusiasmo. La exigencia más dura que teníamos era tener la suficiente creatividad para no parecer aburridos y hacer que la gente no sea indiferente a nuestro trabajo anónimo (Sí, ¡anónimo!). No queríamos obtener crédito, no buscamos a la prensa o nadie que reconozca nuestro humilde trabajo. Más bien lo tomamos como deber cívico, y nuestra paga más que gratificante era saber que las personas ya no se comportaban como “haraganes mentales” y estaban (sin saberlo) siguiendo nuestro trabajo, haciendo lo mismo con otras que aún no estaban “infectadas” con el “virus de la reflexión”. De a poco los jóvenes paraguayos se veían más preocupados e principalmente involucrados con la realidad nacional y en ese lento despertar una de las reacciones más frecuentes era de desilusión y rabia, dada la triste situación del país, en todo sentido.

No habría que entregarse. Los jóvenes somos seres llenos de vitalidad y con el empujón necesario podemos tener ideas que talvez no cambien el mundo entero, pero talvez al menos el mundo personal de cada uno, y juntos, de a poco llegaríamos a algo mejor de lo que nos toca vivir. Este tipo de sentimientos están en extinción en nuestro medio y era momento de salvarlo de una vez por todas antes que el bote se hunda del todo.

Así empezamos a cambiar nuestro país.


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Talvez una de las peores cosas que le puede pasar a un amante de la música es quedarse sin material. Es decir, una sensación de que todas las músicas que escuchas, sea en tu propio archivo personal, en el de tu compañero de oficina, en la radio, de algún vehículo que pasa volando, en el bus (bueno, ahi no se escucha nada bueno en realidad), etc.. ya la has escuchado, o ya la conoces y no te producen nada..

Ojo que he aprendido con el tiempo que nunca hay que subestimar el valor de un material (CD por ejemplo), ya que si alguna vez te produjo alguna sensación de satisfacción y ya HOY no lo hace… ya llegará el día en que lo vuelva hacer, muy probablemente.

Hablo de esto porque ultimamente me encontraba en ese limbo musical, que te trae también otras interrogantes. No necesariamente el problema puede ser de la música, el problema puede ser de uno mismo que no la está sabiendo encontrar aún cuando la escucha, es decir, no ve lo pasa frente a sus propios ojos (y oídos).

Siempre fui muy rockero, de aquellos que en los inicios cree que es realmente la única música que vale y que “existe”, aunque obviamente, la madurez y el gusto MUSICAL por sobre cualquier estilo definido me fueron haciendo ver que no tiene sentido cerrarse a otras formas de expresión.

Un estilo que nunca me disgustó pero al que nunca di mayor atención es el Reggae. Sí..sin conocer mucho, me molestaba que tanta gente adore a Bob Marley solamente porque le gusta “No woman, No cry” y un par de temas más… y en realidad ese era todo su conocimiento sobre su personaje adorado.  MODA, más que otra cosa, pensaba. Claro que también había gente que sí sabía de que hablaba y qué era lo que sentía….pero lastimosamente no tuve contacto con alguien así, que me enseñe la música, y no a vestirme de rojo, amarillo y verde, fumar, hacer cadenitas o pulseritas artesanales, hablar raro….

Hoy tengo un nuevo interés musical. Un nuevo motivo musical para investigar.

Ultimamente, mis oídos se inclinaron sin previo aviso a darle más atención al Reggae, las tan repetidas y gastadas músicas de Bob Marley & The Wailers empezaron a tener más sentido para mi, inconcientemente.

De paso, gracias a un compañero de trabajo conocí a Los Cafres. Se me pegaron y no me cansé de apreciar los apenas 7 temas que tenía.

Cuando me enteré que venían, no dudé un segundo que tenía que estar ahi, y ese fue el motivo de estar en el Pilsen Festival.

Mágico momento en que empezaron a tocar, con Los Cafres aprendí, que  “el Reggae es belleza y no monotonía”.

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Ya había tomado algunos vasos de Pilsen, pero lo que me emborrachó fue la música espiritual y atrapante de Los Cafres. Valió la noche y quedé con ganas de más, no solo más Cafres…. más Reggae.

Gracias por eso Cafres!

tengo un nuevo mundo que explorar..


Perros…

27dic08
Lola Y Milo

Lola Y Milo

Ok…voy a saltear cualquier introducción tonta o repetida de alguien que está escribiendo su 1ra entrada…si soy nuevo…alguna vez todos lo fueron.. algún día tenía que empezar ;) .

Como dice arriba, el tema que se me ocurrió es referente a los perros…

Voy a dar una serie de opciones que se pueden ajustar a varias personas (no precisamente todas a mi), y son las que se me ocurren..

Por qué tenerlos?

- Porque nos gusta tener una mascota

- Porque nos gustan los animales

- Porque nos hace sentir superiores

- Porque nos gusta que nos reciban siempre con todas las pilas

-  Simplemente Porque los amamos

- Por que es más facil que tener hijos

Cual es el fin?

- Que cuiden la casa

- Tener a alguien que siempre responda a nuestro afecto

- Presumir (increiblemente hay personas que presumen de sus perros!)

Cual es la necesidad?

- Compañía

- Seguridad

- Cuidar a alguien

Creo que de cierta forma esto engloba el por qué alguien tiene , quiere o le gusta tener un perro.

Pero que hace uno cuando se da cuenta que su perro es su propia cruz?

” No podemos tener nada de ellos, rompen todo lo que hay” es una queja constante de mi esposa… pero tanto ella como yo somos incapaces de deshacernos de ellos (sí, son 2).  Normalmente antes de tomar una decisión importante trato de visualizar lo que sería, una vez tomada… lo hice en esta situación y tuve un remordimiento al instante.

Por qué remordimiento?? cavan en todo el patio, rayan los autos (Sí!!), cagan como caballos,  son demasiado mansos para cuidar la casa, rompen las plantas, e inclusive inutilizaron una piscina de lona luego de 1 semana de haberla comprado…

P E R J U I C I O es lo único que causan…

Aún asi los mantenemos, los alimentamos, muy de vez en cuando los mimamos y sacamos a pasear..

Sé que si alguien lee esto, algunos se preguntarán por qué los sigo teniendo…y otros me aconsejarán (espero) para que la relación con mis perros mejore…

Espero que tenga alguna respuesta del 2do grupo… aunque si los de 1er grupo dicen algo,… que les puedo decir.  Son mis perros…y en este momento aunque no estoy conforme con como se comportan, son como mis hijos…

y bueno… el amor es aceptar al otro como es,  se suele decir…. será que amo a mis perros? o soy demasiado buen tipo como para echarlos de la casa? o tengo miedo que la culpa me carcoma si lo hago?

no sé cual opción se ajusta a mi, talvez las 3….

a ver q dicen uds…




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